Suroscópicos: “Festival Suroscopia. Una gran apuesta por la formación audiovisual”.

Suroscópicos: “Festival Suroscopia. Una gran apuesta por la formación audiovisual”.

Carlos Martín Pazo.

“Escribo, dirijo, hago el payaso y veo la tele muchas horas”.

Creo que lo que mejor define al festival Suroscopia es la palabra milagro. En un país en el que la línea roja de la educación se mancilla desde las altas esferas, donde las ayudas al estudio menguan hasta la inexistencia, y donde la universidad pública sufre una cada vez más visible absorción al sector privado; en ese país una institución de apenas cuatro años de existencia consigue levantar un arriesgado proyecto que apuesta por la cultura audiovisual, la siembra de un germen industrial y la innovación tecnológica; y todo esto con una subvención pública, con el acuerdo de las universidades andaluzas y con la creación y la organización desde la Universidad de Córdoba. Un milagro.

Todos los que han participado en alguna de las ediciones sabe que el premio de Suroscopia es ir al seminario; que sí, que el premio económico está muy bien y si te lo llevas es un empujoncito a los próximo proyectos; pero el valor que tiene el seminario de creación de cuatro días no tiene precio. Cualquiera que se haya interesado por un curso con un director de prestigio sabe cuánto cuesta, y en qué condiciones, realizarlo; pues la confianza que deposita el festival en los quince seleccionados, dándoles la oportunidad totalmente gratuita de recibir formación de profesionales de prestigio, es inaudita en ese país que mencionaba antes. Una confianza que nace del empeño de tener en Andalucía expertos profesionales que impulsen un sector audiovisual que está tuerto, calvo y cojo, cuyo capital abusa del compadreo y que depende de sobremanera de la televisión autonómica. Y un detalle intrascendente como que el curso lo cierre el dúo Venga Monjas quiere decir muchas cosas de lo que aspira a ser Suroscopia, sobre todo diferente y sobre todo conocedor de donde está la ficción hoy día. Lo dicho un milagro.

Yo que siempre había tenido envidia porque los catalanes tenían esa cosa llamada CCCB donde desarrollan proyectos novedosos y experimentan con el lenguaje audiovisual; me di con un canto en los dientes cuando el año pasado recibí lecciones de José Luis Guerin, Carles Congost, Los hijos o los mencionados cómicos en mi propia comunidad autónoma.

Una vez allí la semana pasa volando. Y el ambiente y la peña que allí se junta entre los de ficción, los de docu y los de arte es rara y a la vez gratificante, porque es bueno descubrir distintas formas de ver el cine y el arte, y es bueno comprobar que hay otras maneras de afrontar el proceso creativo, lejos de estigmas, fórmulas arcaicas y clichés.

Pues todo esto es lo que yo pude apreciar la semana que pasé en Córdoba tras haber pasado el sufrido proceso de selección, con la ingesta cantidad de votos que tuve que rogar a compañeros y desconocidos de Twitter y que es quizás la única pega que yo encuentro a todo el festival. He de admitir que acudí con la pena de no haber llegado a tiempo a la edición anterior y haberme perdido a Alberto Rodríguez (la primera edición con Isaki Lacuesta llegó a mis oídos cuando supe que Irene Garcés, compañera de facultad y cortometrajista, se había llevado el primer premio) que es un tipo al que admiro y con el temor de que Guerin por ser especialista en documental no me interesase demasiado, temor que desapareció y cambió a orgullo cuando analizó de arriba abajo la secuencia final de El hombre que sabía demasiado de Hitchcock y nos dio un par de lecciones sobre cómo hay que afrontar el proceso creativo, y con ello la vida también.

Y pasado el tiempo, al menos a mí me ocurrió, el trabajo te pone en la obligación de tener que realizar un documental y es ahí cuando verdaderamente valoras lo que has adquirido, cuando estás delante del Premiere, son las tres de la mañana, aquello huele fatal y te acuerdas del tío de la gorra diciendo encarecidamente que aborrezcas la música y que trates de encontrar la verdad, el sentimiento, en el montaje. Son de esas cosas que dan carácter, una cosa que te hará falta y te dará argumentos cuando tengas que defender tus proyectos.

Para como está el sector audiovisual en Andalucía y en España, ya no hablemos del empleo joven, donde las oportunidades no es que no escaseen, es que no existen, y a veces huele a rancio, Suroscopia es como un oasis en medio del desierto con forma de filmoteca, donde sólo te tienes que preocupar de disfrutar del cine y de la buena conversación, y donde yo he aprendido, bueno más que aprender he reafirmado, que todo esto del cine se basa en saber qué quieres contar, una vez que lo sabes el resto es hacer lo que te de la gana.

 

 

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