Suroscópicos: Irónicamente sí fue nuestro día

Suroscópicos: Irónicamente sí fue nuestro día

Gracias al cortometraje “Hoy va a ser tu día” hemos escalado un poco en dirección al pico de la fama.

Sergio Rilo Vázquez
 Nacido en Bilbao y educado por la tele. Desde pequeño me gustaba coger los primeros móviles con cámara y hacer absurdeces. Adiestrado en el arte de la imaginación y cinturón negro de la creatividad. Aprendiz de las letras. No fue hasta que entré en Doppelgängers cuando me di cuenta de mi afición a las cámaras. Actor amateur, fotógrafo novato, estudiante publicista y guionista principiante. Pero junto a mi equipo soy todo un experto.

Un día festivo mi compañera delante de la cámara, Sara, me llamó por teléfono para grabar nuestro primer cortometraje, “Interferencias”. Nos conocíamos de clase y ella sabía que me gustaba actuar. El caso es que una chica les falló ese día y no pudo ir a grabar y la buena de Sara pensó en mí. Allí conocí a Lucía y Jimena, dos chicas que saben lo que hacen. Antes de aquel día ni se me hubiera pasado por la cabeza este gusto que me ha entrado por el mundillo, la vida da muchas vueltas.

Un día de inspiración se me ocurrió una idea para otro cortometraje y me puse de nuevo en contacto con ellas. Doppelgängers estaba formándose como grupo. Después de valorar las opiniones de todos los integrantes llegamos al guion final que acabé puliendo por mi cuenta. Grabarlo fue fácil, casi no tuve que dirigir nada y agradecemos la ayuda recibida por parte la abuela de Sara que nos prestó su casa y nos recibió con zumos y mucho cariño. La magia surgió después a través de las manos de nuestra virtuosa Lucía y su buen instinto para montar. Hay que decir que trabajar con todas ellas es realmente fácil y gratificante.

Poco después nuestros familiares y amigos más cercanos (gracias a todos ellos, por cierto) nos sirvieron de críticos y acabamos añadiendo alguna escena. Después de eso solo quedaba mandarlo a algún certamen. Sin mucha demora cayó el primer premio, la Universidad de Deusto de San Sebastián apreció nuestra dedicación. Nos alegramos muchísimo y ganamos confianza, pero no podíamos imaginar que acabaríamos entre los 5 clasificados de Suroscopia 4. La noticia llegó con júbilo. En la fase de votación online quedaron fuera muy buenos trabajos, fue una guerra de contactos y difusión. Pero que de los 10 seleccionados un jurado nos eligiera para ir a Córdoba ya fue la cúspide de la autoestima. El problema vino cuando tuvimos que elegir solo a uno para ir al seminario. Lucia es la cinéfila del grupo y la que más tiempo le ha dedicado al cortometraje, ella se merecía estar allí. Pero por casualidades de la vida y agendas completas fui como representante. Cae sobre mí la responsabilidad de dejar en buen lugar a mi equipo.

Viaje largo, despedidas, horas de tren, transbordos, incertidumbre, miedo, nervios, mareos, mensajes de ánimo, agobio y por fin, Córdoba. La habitación del hotel magnífica y el recepcionista muy agradable. Desde luego la atención en el restaurante Canadian fue impecable y merecedora de la ovación que recibió el último día. Pero mi aplauso va dirigido a todo el compañerismo y buen rollo que hubo entre los participantes, se olvidaron las rivalidades y se hicieron lazos muy fuertes. Las partidas de cartas, las cenas… ¡Es más! unos pocos decidimos estar hasta las tres de la mañana haciendo lo que más nos gusta, grabar un corto. Rocío, Elena, Juan, Isaac, María, yo y el ya famoso “desholis” que marcó un antes y un después en mi estancia allí. 

Pero no hay que olvidar el propósito del viaje. El seminario impartido por una magistral Mercedes Álvarez llenó de conocimiento mi vacío e inculto coco, las exposiciones de Los Hijos y María Cañas me llenaron de inspiración. Estos seminarios fueron los que me hicieron apreciar mucho más este mundo cinematográfico, sus detalles y la personalidad de cada uno de los planos. Abrieron mi mente y me convirtieron en un cinéfilo y en lo que María llama un “videópata”.

Llegué al punto de no acordarme de que se celebraría una entrega de premios y el por qué estaba allí. Yo ya tenía mi galardón: el calor de la gente que me arropó desde el primer día y el color de Córdoba y sus maravillas. Pero el día llegó y los nervios volvieron a hacerme presa.

Pese a la impaciencia, la presentación de Teresa y David sobre su trayectoria, lejos de hacérseme larga, fue la mar de interesante. Luego de ponerme guapo y relajar a mi gente que me seguía desde Bilbao por el móvil empezaron a decir los premiados. La butaca sufrió mi tensión y subir al escenario a recibir el premio no fue, ni de lejos, tranquilizador. Los lazos que se formaron me hicieron desear que el premio se pudiera partir en cachitos y darles a cada uno un trozo, aunque no creo que Lucía, Jimena y Sara lo aprobaran. Gracias, por cierto, al jurado y al certamen al completo por este reconocimiento.

La última noche fue una fiesta por todo lo alto y la despedida realmente dura. Pero confío en que el año que viene nos veremos todos de nuevo, somos lo suficientemente buenos como para conseguir estar seleccionados todos, otra vez. Yo desde luego lo intentaré, aunque con nuevos medios que compraremos con el dinero del premio.

En el viaje de vuelta solo pensaba en tres cosas: la gente que me esperaba, las experiencias que dejaba atrás y en qué habría pasado si esa chica que no pudo asistir a la grabación aquel día festivo no hubiese faltado a la cita.

Este post pertenece a una persona ajena a la organización de Suroscopia. El certamen no se hace responsable de las opiniones que incluye, y su publicación no implica la asunción de los contenidos como propios. Toda responsabilidad reside en el autor.

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